Inicio » Nuestra Obra » Testimonios

Testimonios

Diana Muñoz

Voluntaria PAC, San Alonso Rodríguez

“Estoy muy agradecida de haber tenido la oportunidad de conocer la fundación. Ser voluntaria Fue una experiencia muy enriquecedora, los usuarios son personas muy amorosas que me entregaron mucha alegría esos días.

Los usuarios son adultos con mentalidad de niños, les gusta conversar con la gente y reír. Son participativos, se divierten en las actividades y se entusiasman con pequeñas cosas.

En las actividades, presentaron sus necesidades e inquietudes como usuarios, como el anhelo que sus familias los visiten y su agradecimiento por “las tías”, quienes les brindan día a día cariño y se preocupan de ellos, haciendo sus días más gratos, a pesar de la ausencia de sus familias.

El equipo de trabajo de Rostros Nuevos, es muy acogedor, sobretodo su Jefa de unidad, quien brinda apoyo a su equipo, si bien da órdenes, también es una persona que es capaz de acoger sugerencias, lo que permite que su equipo se sienta involucrado en el trabajo. La psicóloga del centro, es muy entusiasta por las labores, viendo siempre en que puede aportar a sus compañeros de trabajo y a los usuarios. En general el equipo es muy colaborador y tratan de realizar lo mejor para los usuarios, quienes son principal preocupación.

Como voluntaria me siento muy feliz de pertenecer al Pac San Alonso y conocer esta realidad, en donde lo material no prima y el significado de una sonrisa es el mejor pago”.

Javier González Barra, 23 años

Voluntario del Programa Residencial Transitorio (PRT)

“Ser voluntario en la Fundación Rostros Nuevos, ha significado instancias de crecimiento emocional y espiritual.

Uno conoce distintas personas, distintas historias y hacerse cargo de ellas, es muy bonito. Te sientes parte de ellas (en el caso de mi apostolado).

Saber que te esperan y te extrañan es muy conmovedor.

Nos regalan su cariño, nos abren sus corazones y nos dejan entrar en sus vidas.

Muchas veces nos escondemos en antifaces aparentando cosas que no somos y en mentiras para creernos superiores. Sin embargo las usuarias del PRT son muy espontáneas, no tienen nada que demostrar ni aparentar; son simplemente ‘ellas’ que sin quererlo, dan un ejemplo de vida lejos del prejuicio, la desigualdad y la arrogancia.

Con todo esto dan ganas de seguir entregando mi tiempo para ayudar en la tarea de cambiarle la cara a la discapacidad mental”.